Mis siete maravillas de Tailandia y Camboya


Quince días en Tailandia y Camboya dan para mucho. Dos países, 9 aviones, 6 hoteles y una mochila de 6 litros que pesaba menos de 10 Kg. Cerca de 10 tipos de medios de transporte distinto, kilómetros recorridos, mapas que no se doblan bien.

Vamos a comer, creo que es por ahí, cierra a las 6, pongo yo el despertador, déjame la cámara que he visto una foto, pásame el agua, vamos a cambiar baht aquí, cuál es la clave de la wifi, el desayuno está incluido, la guía recomienda un sitio para comer cerca, este hotel tiene piscina, vamos justos al avión, te doy 50 baht, a qué sabrán estás patatas…

Dos países en los que me dejo un trocito de corazón y me llevo bocanadas de experiencias. Uno de los viajes de mi vida y del que, durante estos 15 días, he ido escribiendo varios artículos. Sin embargo me gustaría, antes de contar qué he hecho y qué no, antes de ponerme a dar consejos u opiniones, decir rápidamente las cosas que más me han gustado, sorprendido y que seguro volvería a hacer. Os dejo solo fotos de Instagram, no he tenido tiempo a más.

 

1.- Ver el amanecer en Angkor Wat

Cuando me dijeron que venían a las 4:30 a buscarme al hotel pensaba que se me estaba pirando la pinza. Me lo recomendaron, así que ahí fui con la réflex, la sj4000 y el desayuno para llevar. Doble capa de crema, antimosquitos y sueño.

Pero compensa, vaya si compensa.

Esto es otra cosa AMIGOS 😍 #angkorwat #17díascomiendopadthai #siemreap #cambodia

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2.- Bañar un elefante en Chiang Mai

Desde que entras en Tailandia encuentras imágenes de elefantes, excursiones para ir a verlos. El elefante es Tailandia.

Yo tenía claro que no quería montar elefantes, por eso busqué otro tipo de lugar en el que, en lugar de maltratar a los animales, compensasen el daño que hemos hecho.

En Elephant Sanctuary Jungle pude estar con elefantes que habían sufrido bastante. No creo que nunca pueda olvidar esta experiencia.

3.- Ir a un mercado flotante

Todos sabemos que los mercados flotantes de Bangkok no son ni de lejos los de Vietnam. De hecho si buscas información sobre los más cercanos, como Damnoen Saduak, ves muchos comentarios que hablan de lo turístico que es.

Pero pese a que todo eso sea cierto, a mí me hizo mucha gracia. Pasear por un barco y que en el barco de al lado estén preparando chicken satay o vendiendo llaveros de buda, me parece simplemente lo más.

Además nos vino genial para escapar de la bulliciosa Bangkok.

Caos. Pero desde una barca 🚤 #mercadoflotante #bangkok #17díasComiendoPadThai

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4.- Recorrer con una moto Ko Lanta

Cuando buscas información sobre las millones de islas que hay en Tailandia, te encuentras todo tipo de opiniones. Ko Lanta es una isla un poco menos turística, con gran cantidad de playas y sitios para tomar algo que no termina de perder la autenticidad de Tailandia.

He de decir que no volvería en temporada baja (por el viento y las lluvias el agua está más turbia, no azul turquesa), y hay bastantes olas.

Sin embargo, recorrer la isla en moto fue especialmente divertido. De arriba a abajo, por carreteras poco transitadas y parando donde te apetece a ver una playa o un simple columpio.

Columpio al mar #kolanta #oldtown #tailandia

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5.- Bucear en las islas Phi phi

Posiblemente una de las islas más turísticas y masificadas, pero por algo es: En concreto por su arena blanca, su agua cristalina y la cantidad de peces que hay.

Merece la pena pese a la infernal hora que te lleva ir ahí en un pequeño ferry. Los peces de colores son increíbles.

Mira a la cámara y di “Phi phi” ☺️ #phiphi #phiphiisland #phiphibeach #tailandia #17díascomiendopadthai

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6.- Hacer un curso de cocina tailandesa

La comida tailandesa es buena, muy buena (o al menos a mí me encantó). Poder llevarte algunas de esas recetas a casa creo que no tiene precio.

Apuntarte a un curso de cocina no es algo que lleves en mente desde España, sin embargo es una buena alternativa si te toca un día de monzón.

La experiencia, pese a su elevado precio, merece mucho la pena. Nosotros hicimos el curso en Ko Lanta, en concreto en Lanta Thai Cookery School y nos lo pasamos genial. De hecho aprovechamos para traer algunos ingredientes aquí (otros los tendré que adaptar y, cuando lo consiga, compartiré el truco).

Al mal tiempo, ¡buena comida! Hoy, curso de cocina tailandesa #YaSéHacerPadThai 😁

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7.- Subir a un piso cincuenta a despedir Bangkok

Si eres de los que no sabes si odias o amas Bangkok, creo que la mejor forma de reconciliarte es desde las alturas. Nosotros fuimos al famoso Vértigo Moon Bar, que pese a estar cerrado por la lluvia, cuenta con otro bar similar, llamado Latitude, en el piso 52 del mismo edificio.

Por el módico precio de 10€ la copa, podrás ver esta maravilla y darte cuenta de que el caos de Bangkok está ahí, pese a tu insignificante presencia, así que mejor pillar el ritmo de la propia ciudad y bailar con ella sin pisarle los pies.

Tengo muchas más cosas que contaros, esto son solo titulares. Sigo emocionda con la vuelta de Tailandia.

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Comments

  1. Felicidades! tanto por el viaje y la inmersión en la cultura tailandesa como por el artículo en sí!

    Saludos,
    Fernando.

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