La regresión del sueño de los cuatro meses

Dormir es importante, al menos lo era para mi. Pero todos sabemos que la llegada de un bebe puede trastocar este hábito y que seguro vas a tener que adaptar tu ritmo en muchos aspectos. Eso sí, cada bebé es un mundo. Hay bebés que duermen mal y los hay que duermen bien. Gabi es de los segundos y, pese a que todo el mundo me mete miedo diciendo que eso puede cambiar en cualquier momento, por el momento es así.

Al mes de tener a Gabi aquí (y en cuanto nos mudamos), decidí empezar a aprender sobre el sueño del bebé sin saber si la cosa se iba a complicar o no (el primer mes creo que podemos decir que a todos los bebés les cuesta conciliar el sueño, se despiertan más para comer que para otra cosa, pero se pasan mucha parte del día durmiendo). De esta forma me leí el libro «Dulces sueños para niños despiertos» de Sara Traver y me hice el curso de la escuela Bitacoras «El sueño de la infancia» de Alberto Soler.

Una vez pasada la temida regresión de los cuatro meses (bueno, más o menos), puedo contar mi experiencia basada en lo que he aprendido. Ojo, a cada madre que le preguntes te dirá unas conclusiones distintas seguro, así que no te creas a pies juntillas solo esto. Y de nuevo recuerda, cada bebé es un mundo y puede que tu experiencia o aprendizajes sean otros distintos. Puede que sean iguales y te ahorre un quebradero de cabeza.

Lo que he aprendido sobre el sueño con mi bebé

Algunos duermen bien, otros mal

Desde que nació prácticamente, Gabi enlazaba tres horas de sueño casi sin problemas. Al principio quizá eran dos, pero desde el primer mes, eran tres y fue subiendo el tiempo del primer ciclo de sueño poco a poco.

Al principio le despertabamos. A los tres meses no le dejábamos más de cinco horas durmiendo por miedo, pero lo consultamos con expertos y nos dijeron que si gana peso y quiere dormir… que duerma.

Eso sí, algunos peques empiezan despertándose cada poco tiempo, y es algo que se prolonga en el tiempo.

Que la crisis de los cuatro meses… sin miedo

Os juro que estaba muerta de miedo y no sabía si estaba preparada. Me obsesioné tanto con el sueño que solo vigilaba y monitorizaba todo. Supongo que todo aporta, pero en mi caso iba aterrada y no ha sido para tanto. Tuvimos dos semanas muy complicadas de siestas y cuatro o cinco noches de locura. A veces parece que vuelve, pero nada que no se pueda sobrellevar estando de baja.

No quiero decir que la crisis del sueño de los cuatro meses sea una chorrada. Es algo fisiológico por el que pasan todos los peques. Algunos lo pasan fatal y afecta muchísimo a los adultos que les cuidan (compasión con esas personas que no duermen). Pero es verdad que no siempre tiene por qué ser así.

Que no son bebés malos, son bebés que desarrollarse

Y lo remarco como aprendizaje porque ese enfoque te hará sobrellevar el sueño de tu bebé con más empatía. No es un bebé fiestero, ni un cabroncete, ni lo hace para molestarte. Pasan de dos fases de sueño a cuatro, y son los bebés los que lo pasan mal. No tú.

Ármate de paciencia y sobre todo de amor. Tiene que aprender y tú le tienes que acompañar y ayudar.

Que el cómo se duerman sí importa

Este es uno de los grandes aprendizajes que he tenido… si le duermes en brazos, y le tienes que volver a dormir… tendrá que ser en brazos. Cambia brazos por chupete, teta, porteo o lo que quieras.

Está claro que para nosotros el primer mes era el de la superviviencia y, las cosas como son… le dormíamos como podíamos (en brazos, chupetes, porteos, teta… todo vale). Al principio nos ayudaba a dormirle, pero conforme pasa el tiempo, intentamos ir quitando todas esas muletillas en los momentos en los que podíamos.

¿Eso es posible? Claro que sí. Nosotros nunca usamos la teta, así que realmente no es necesaria (es una muletilla que te ayudará, claro). Pasamos de dormirle en brazos a tranquilizarle en brazos y terminarle de dormir en la cuna. Y sí, no es sencillo, y sí a veces nos pasábamos mucho tiempo hasta conseguirlo. Para nosotros la máxima era clara: nunca le íbamos a dejar llorando en la cuna. Así que brazos, tranquilidad y cuna. Si se ponía a llorar, volvíamos a empezar. Lo mismo a ti no te funciona, nosotros a base de constancia lo conseguimos. 

Ojo, eso no significa que no le hayamos metido en la cama una y mil veces si estaba malito, revuelto o si no se dormía. Pero nosotros descansamos más y mejor con el bebé en la cama colecho. Al lado, pero en un colchón independiente.

Con el chupete es igual. El chupete es genial para dormirse, pero una dependencia 100% te puede generar problemas (ejemplo: se despierta cuando se le cae el chupete, o solo se vuelve a dormir con chupete… ). Nosotros empezamos por quitárselo en algunas siestas del día y, conforme se caía, lo quitábamos de la cuna.

Estos son ejemplos de cosas que nos han pasado. Pero lo dicho, quitarse las muletillas cuanto antes y pensar en cómo quieres volver a dormirle cuando se despierte (que en la regresión del sueño de los cuatro meses serán muy frecuentes).

Que vivan las ventanas de sueño. O no.

Recuerdo una vez que un médico me dijo “siento compasión de los padres que dejan dormir mucho a sus bebés por la tarde, porque no dormirán durante la noche”. Pues mira, no estoy de acuerdo. O al menos en nuestro caso no fue así. Cuanto más duerme (y mejor) durante el día, mejor lo hace por la noche.

Existen las ventanas de sueño, o el tiempo máximo que un bebé debe estar despierto durante el día (aquí os dejo un ejemplo). En nuestro caso más o menos se cumple, y tener estos tiempos en mente nos venía genial. ¿Que Gabi lleva 2h despierto y empieza a quejarse? Pues vamos a dormir y evitamos que se pase de rosca.

Ojo, de nuevo vuelvo a recalcar que esto depende del bebé y que son cosas aproximadas. Lo que de verdad funciona es escuchar a tu peque y ayudarle a dormir cuando lo necesite. Pero vamos, que como punto de partida… te puede resultar útil. 

Que el porteo y los paseos salvan situaciones 

Durante la regresión nosotros tuvimos mucho drama en las siestas diarias. Le costaba muchísimo dormirse y lo pasaba realmente mal. Así que empezamos a incorporar porteos y paseos en los momentos en los que sabíamos que habría siesta. En concreto en dos de las cuatro que se echaba (aquí puedes ver cómo es un día con Gabi) salíamos con el carro y con la mochila. La maravilla. 

Por cierto, por las noches teníamos mucho drama para dormirle. Pero en el momento en el que se dormía, al hacerlo en su cuna era muy sencillo que se volviese a dormir. Sin duda la tranquilidad de Gabriel era clave, pero la sencillez de dormirle haciéndole cosquillas, ha sido nuestra salvación.

Que esto es una carrera de fondo

Al final todos los peques acaban durmiendo bien. Muchos lo hacen desde los primeros meses, otros tardan un año y algunos tardan hasta tres años. Existen asesores del sueño, recursos online (de nuevo recomendaros tanto el libro de Sara Traver como el curso de la escuela bitácoras)

Pon rutinas en tu vida, elimina muletillas y no tengas miedo. Los días son largos, los años cortos.

Foto de Bebé creado por javi_indy – www.freepik.es

Categories Maternidad

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